September 13, 2016

El Apego Somete, El Desapego Libera

Los apegos nacen de nosotros.

Los seres humanos nos movemos entre sentimientos placenteros y sentimientos desagradables.

Si tenemos sentimientos, tenemos deseos; eso quiere decir que los sentimientos y deseos van de la mano.

Siempre tenemos a nuestro alrededor cosas que nos satisfacen, que nos hacen sentir bien con nosotros mismos, que nos hacen surgir sentimientos placenteros, que nos ayudan a evitar sentimientos desagradables. Todas estas cosas que creemos, y que despiertan en nosotros  sentimientos aparentemente agradables, son a las que los seres humanos nos apegamos.

El apego nace del sentimiento y del deseo intenso. Mientras tengamos deseos intensos, sigamos aferrados a nuestros sentimientos y veamos esos sentimientos como algo muy importante es nuestra vida, vamos a crear los apegos; porque nos estamos identificando plenamente con ese sentimiento y creemos que somos ese sentimiento cuando en realidad somos mucho más que eso, somos conciencia, somos el Ser.

El apego surge porque el objeto, la situación o la persona nos da una profunda sensación se placer, de bienestar, de felicidad.

La gran mayoría de los apegos están en nuestro mundo cercano:

  • Apego a nuestro trabajo.
  • Apego a nuestro cuerpo.
  • Apego a nuestra casa.
  • Apego a nuestros hijos.
  • Apego a nuestra pareja.
  • Apego a nuestra mascota.
  • Apego a nuestras relaciones.
  • Apego al dinero.

Todos sabemos que los seres humanos necesitamos establecer vínculos de afecto y amor hacia aquello que amamos, pero no podemos olvidar nunca que estos vínculos deben ser siempre saludables, armónicos y basados en el respeto.

Si somos unos padres sobreprotectores sabremos que en el futuro nuestros hijos estarán llenos de inseguridades y miedos ya que no les dimos la oportunidad de crear, desarrollar, madurar para lograr la seguridad, el amor y el  respeto por sí mismos.

Si somos de las parejas que creamos vínculos dañinos y desmedidos por la otra persona, vamos a perder nuestra identidad, nuestras actuaciones siempre estarán regidas por el ”nosotros", los espacios y el respeto por el “yo” desaparecerá convirtiéndose así en una relación de dependencia y toxicidad total.

Si somos de los empleados que no nos valoramos, que creemos permanentemente que el jefe siempre nos está haciendo un favor, "teniéndonos allí" y que si perdemos ese puesto “no podremos conseguir otro" estaremos siempre sometidos y podremos llegar a realizar cosas que atenten hasta con nuestros propios valores.

Cuando nos apegamos a algo, capturamos como en una fotografía nuestros deseos, no dejamos fluir, no damos pie a que el universo nos sorprenda con el regalo correcto y perfecto. Con el desapego por el contrario, no tenemos expectativas, no sabemos qué va a ocurrir, no sabemos qué nos va a llegar, somos completamente flexibles y dejamos que la Divinidad actué con fluidez, permitiendo que cambie el rumbo en cualquier momento, entre el mar infinito de posibilidades, entregándonos siempre hechos maravillosos y enriquecedores.

Ante nuestras metas y objetivos, con el desapego, le permitimos al universo, que use todos sus mecanismos para entregárnoslos, sin necesidades de indicarle "como"  y "cuando" y si por alguna razón las cosas no llegan, debemos entender desde la gratitud que lo mejor “es soltarlo", "dejarlo ir", ya que con toda seguridad eso que pedidos no era lo que necesitábamos en ese momento, y simplemente esperar porque “algo mejor está por llegar".

Por lo tanto te invito a soltar, a no tener expectativas ante tus metas y objetivos, a vivir más en el presente, sin la obsesión que te produce la llegada de un futuro. Presta atención a lo que está sucediendo en cada momento apoyándote en lo que sientes, en lo que te expresa tu corazón y tu cuerpo, viviendo sin rigidez y abierto a recibir siempre lo que será correcto y perfecto para ti.

Con infinito amor,

Beatriz Elena

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Beatriz Elena Navia M. - 2019
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